Liturgia Horas Santa Maria de los Angeles

English

LAUDES 

INVOCACIÓN INICIAL

Señor abre mis labios †
Y mi boca proclamará tu alabanza
_________________________________

INVITATORIO

Ant. Adoremos a Cristo, esposo de la  Iglesia, al celebrar la fiesta de santa María, Reina de los Ángeles

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Adoremos a Cristo, esposo de la  Iglesia, al celebrar la fiesta de santa María, Reina de los Ángeles

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Adoremos a Cristo, esposo de la  Iglesia, al celebrar la fiesta de santa María, Reina de los Ángeles


Venid, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía.

Adoremos a Cristo, esposo de la  Iglesia, al celebrar la fiesta de santa María, Reina de los Ángeles

Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Mása en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba, y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Adoremos a Cristo, esposo de la  Iglesia, al celebrar la fiesta de santa María, Reina de los Ángeles

Durante cuarenta años aquella generación me repurgnó, y dije: "Es un pueblo de corazón extraviado, que no reconoce mi camino; por eso he jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso."»
 
Adoremos a Cristo, esposo de la  Iglesia, al celebrar la fiesta de santa María, Reina de los Ángeles

Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Adoremos a Cristo, esposo de la  Iglesia, al celebrar la fiesta de santa María, Reina de los Ángeles.

Continua leyendo, después de la publicidad


___________________________

HIMNO

Cuando el joven Francisco ha dejado
algazaras mundanas y fiestas,
una voz desde el cielo le dice:
«Ve, Francisco repara mi Iglesia.»

 Y allá va mansamente Francisco
derramando humildad y pobreza,
y pidiendo por calles y plazas:
«¿Quién me da de limosna una piedra?»

Y se mete a albañil con denuedo,
reparando tabiques y grietas,
y levanta la pobre iglesita
que será su tesoro en la tierra.

Y a sus hijos les dice tajante:
«Si os echaren un día de ella,
entraréis por aquella ventana
si no os dejan entrar por la puerta.»

 ¡Capillita de Santa María,
relicario de Santa pobreza!
En ti quiere morar San Francisco
cuando ve que la muerte se acerca.

Y son mudos testigos sus piedras
de la dulce plegaria postrera,
que cantando con suaves acentos
elevara Francisco en la tierra.

Demos gloria al Padre y al Hijo
como el dulce Francisco les diera,
y al Espíritu, gracia divina,
que morando en las almas se queda. Amén.
_________________________________

Ant. 1: Bendita entre las mujeres y bendita en la morada del Señor.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi
alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia
de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria! Tu gracia vale
más que la vida, te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré, y alzaré las manos invocándote. 
Te saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo; 
mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene.

Ant. 1: Bendita entre las mujeres y bendita en la morada del Señor.

Continua leyendo, después de la publicidad

 

Ant. 2. Alégrese vuestra alma por su misericordia y no os avergoncéis de alabarla.

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor; santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo, ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Ant. 2. Alégrese vuestra alma por su misericordia y no os avergoncéis de alabarla

Continua leyendo, después de la publicidad

Corona Franciscana

 

Ant. 3. Yo amo a los que me aman, y los que madrugan por mí me encuentran.

Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; que se alegre Israel por su Creador, los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas, cantadle con tambores y cítaras; porque el Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria y canten jubilosos en filas: con vítores a Dios en la boca y espadas de dos filos en las manos: Para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones, sujetando a los reyes con argollas, a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Ant. 3. Yo amo a los que me aman, y los que madrugan por mí me encuentran.
_____________________________

LECTURA BREVE

En mi está toda gracia del camino y de la verdad; en mi está toda esperanza de vida y de virtud. Venid a mí los que me amáis, y saciaos de mis frutos; mi nombre es más dulce que la miel, y mi herencia, mejor que los panales.
_____________________________

RESPONSORIO BREVE

R. Yo, como vid lozana, retoñé.
V. Yo, como vid lozana, retoñé.

R. Mis flores y frutos son bellos y abundantes. 
V. Retoñé.

R. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.
V. Yo, como vid lozana, retoñé.
_____________________________

BENEDICTUS

Antífona: Bendito el Señor, porque hoy ha engrandecido tanto tu nombre, que siempre estará en boca de cuantos tengan memoria del poder de Dios. 

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Antífona: Bendito el Señor, porque hoy ha engrandecido tanto tu nombre, que siempre estará en boca de cuantos tengan memoria del poder de Dios.
_____________________________

PRECES

Elevemos nuestras súplicas al Salvador, que quiso nacer de María Virgen, y digámosle:
Que tu Madre, Señor, interceda por nosotros

Salvador del mundo, que, con la eficacia de tu redención, preservaste a tu Madre de toda mancha de pecado, 
- líbranos a nosotros de toda culpa.

Redentor nuestro, que hiciste de la Virgen María tabernáculo purísimo de tu presencia y sagrario del Espíritu Santo, 
- haz también de nosotros templos de tu Espíritu.

Verbo eterno del Padre, que enseñaste a María a escoger la mejor parte,
- ayúdanos a imitarla y a buscar el alimento que perdura hasta la vida eterna.

Rey de reyes, que elevaste contigo al cielo en cuerpo y alma a tu madre,
- haz que aspiremos siempre a los bienes del cielo.

Señor del cielo y de la tierra, que has colocado a tu derecha a María reina,
- danos un día el gozo de tener parte en la gloria.

Se pueden añadir intenciones libres.
_____________________________

Dirijámonos al Padre, con las palabras que su hijo, Nuestro Señor Jesucristo, nos enseñó:

PADRE NUESTRO
_____________________________

ORACIÓN

Concédenos, Señor, Dios de clemencia, por intercesión de la Virgen, Reina de los ángeles, cuya gloriosa fiesta celebramos hoy, que participemos como ella de la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo. 

Que el Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
- Amen

Que los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz
- Así sea

Bendigamos al Señor
- Demos gracias a Dios

Santa María de los Ángeles
- Ruega por nosotros.

Paz y bien

Continua leyendo, después de la publicidad

VÍSPERAS

 INVOCACIÓN INICIAL

Dios mío ven en mi auxilio †

Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo

Como era en un principio…

_____________________________

HIMNO

Entre la tierra y el cielo,

una escalerilla blanca;

para sostenerla firme,

ángeles suben y bajan.


Y fijando nuestro ascenso,

arriba, tú, Estrella y Ancla.

Nuestro Padre San Francisco

anima nuestra escalada.


Virgen de la vida pura,

alívianos de la carga

alcanzándonos de Dios

el perdón de nuestras faltas.

Madre de los pecadores,
alienta con tu mirada
nuestros pasos vacilantes
hacia Dios, en la esperanza.

Madre–Virgen de Jesús,
Virgen–Madre de las almas,
pues somos hermanos
suyos llévanos a su morada.

Y serás tú bendecida,
y la Trinidad muy Santa
–el Padre, el Hijo, el Espíritu–
por siempre glorificada. Amén.

_________________________


Ant. 1: Prestad oído y venid a mí; escuchadme y viviréis.

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,

según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia
en el palacio de David.

Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios.»

Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo.»
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.

Ant. 1: Prestad oído y venid a mí; escuchadme y viviréis.
Continua leyendo, después de la publicidad


Ant. 2: El Señor no nos abandonó, nos dio ánimos para levantar su casa

Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
que comáis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;
una recompensa es el fruto de las entrañas:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.


Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.

Ant. 2: El Señor no nos abandonó, nos dio ánimos para levantar su casa
_________________________

Ant. 3 El Dios de Israel conducirá tus hijos hacia ti con gozo, a la luz de su presencia,
con misericordia y justicia.

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo,
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas
tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.

Ant. 3. El Dios de Israel conducirá tus hijos hacia ti con gozo, a la luz de su presencia,
con misericordia y justicia.

_____________________________

LECTURA BREVE

Bendita seas en todas las tierras de Judá, y en todas las naciones. Cuando oigan tu nombre, quedarán asombrados.

_____________________________

RESPONSORIO BREVE

R. Eres hija bendecida por el Señor.
V. Eres hija bendecida por el Señor.

R. Pues por tu medio hemos compartido el fruto de la vida.
V. Bendecida por el Señor. 

R. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.
V. Eres hija bendecida por el Señor.

_____________________________


MAGNIFICAT

Antífona: Bienaventurada Virgen María, tú que eres venero de perdón, madre de la gracia, escúchanos a tus hijos, que proferimos hoy nuestras súplicas en tu acatamiento. 

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona: Bienaventurada Virgen María, tú que eres venero de perdón, madre de la gracia, escúchanos a tus hijos, que proferimos hoy nuestras súplicas en tu acatamiento. 
_____________________________

PRECES

Proclamemos las grandezas de Dios Padre todopoderoso que quiso que todas las generaciones felicitaran a María, la madre de su Hijo, y supliquémosle diciendo:

Mira a la llena de gracia, y escúchanos.

Oh Dios, admirable siempre en tus obras, que has querido que la Inmaculada Virgen María participara en cuerpo y alma de la gloria de Jesucristo,
- Haz que todos tus hijos deseen y caminen hacia esta misma gloria.

Tú que nos diste a María por madre, concede por su mediación, salud a los enfermos, consuelo a los tristes, perdón a los pecadores,
- y a todos abundancia de salud y de paz.

Tú que hiciste de María la llena de gracia,
- Concede la abundancia de tu gracia a todos los hombres.

Haz Señor, que tu Iglesia tenga un solo corazón, y una sola alma por el amor,
- Y que todos los fieles perseveren unánimes en la oración con María, la madre de Jesús.

Se pueden añadir intenciones libres

Tú que coronaste a María como reina del cielo,
- Haz que los difuntos puedan alcanzar con todos los santos, la felicidad de tu reino.
_____________________________

Dirijámonos al Padre, con las palabras que su hijo, Nuestro Señor Jesucristo, nos enseñó:

PADRE NUESTRO
_____________________________
 
ORACIÓN

Concédenos, Señor, por intercesión de la Virgen, Reina de los ángeles, cuya gloriosa fiesta celebramos hoy, que participemos como ella de la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo.

Paz y bien

Comments