Ritual Profesion OFS MX
RITUAL DE LA ORDEN FRANCISCANA SEGLAR
Esta versión
del Ritual de la Orden Franciscana Seglar ha sido aprobada por la sagrada Congregación
para los Sacramentos y el Culto Divino, según Decreto de 17 de junio de 1985.
primera parte
RITUAL DE LA PROFESIÓN
ANOTACIONES
PREVIAS
I. NATURALEZA
DE LA PROFESION EN LA O.F.S.
1. Muchos
hombres y mujeres, solteros y casados, así corno numerosos sacerdotes
diocesanos, han sido llamados por Dios a recorrer el camino de la perfección
evangélica, imitando el ejemplo y la forma de vida de San Francisco de Asís,
participando de su carisma y haciéndolo presente en el mundo. Se comprometen a
seguir a Jesucristo y a vivir el Evangelio en Fraternidad, ingresando en la
Orden Franciscana Seglar. Expresan así su gran estima por el don del bautismo,
que en ellos se revela cada vez más pleno y fructífero.
2. La Iglesia
ha mostrado siempre su gran estima por esta forma de vida, suscitada por el
Espíritu Santo «para el bien de la Iglesia y de la sociedad humana»[1]
y, mediante las Reglas aprobadas por los Sumos Pontífices Nicolás IV, León XIII y Pablo VI, cuidó de que esta forma de vida se adaptara,
en el curso de la historia, a las exigencias y espectativas de la misma
Iglesia.
3. Los
Franciscanos Seglares celebran el misterio de la Salvación reunidos en
Fraternidad y en unión espiritual con todo el pueblo de Dios, que se nos ha
revelado y comunicado en Jesucristo, con oraciones y acciones de gracias, y
renovando los compromisos de una vida nueva.
II. VALOR
NORMATIVO DEL RITUAL DE LA O.F.S. Y SU ADAPTACION
4. La
Constitución «Sacrosanctum Concilium» afirma: «Salvada la unidad substancial
del rito romano, se admitirán variaciones y adaptaciones legítimas para los
diversos grupos, regiones, pueblos, especialmente en las Misiones»[2].
Según este criterio, las Fraternidades Franciscanas Seglares, dispersas por el
mundo, conscientes del valor salvífico de su peculiar experiencia, quieren
continuar y realizar el misterio del Verbo Encarnado, Salvador de todos los
hombres, en cada pueblo y en cada cultura peculiar.
5. El rito y
las plegarias propuestas para estas celebraciones, se inspiran en la tradición
de la Fraternidad Franciscana Seglar y en los rituales vigentes en diversas
regiones y que ahora han de ser adapados a las exigencias y diversas
circunstancias de las fraternidades extendidas por el mundo.
6. La
realización de este trabajo de adaptación incumbe especialmente a los Consejos
Nacionales. Los ritos de admisión y profesión han de tenerse como normativos en
sus elementos esenciales y corno tales se señalarán.
CAPÍTULO II
EL RITO DE LA
PROFESIÓN
O COMPROMISO
DE VIDA EVANGELICA DENTRO DE LA MISA
19. El rito de
que se trata en este capítulo se realiza dentro de la misa.
20. Se dice la
misa de la liturgia correspondiente al día o, según las rúbricas, misa votiva
de Nuestro Padre San Francisco, de San Luis o de Santa Isabel de Hungría. Por
lo que respecta a los cánticos y moniciones, téngase en cuenta el Capítulo II
de la Regla y los textos bíblicos sobre los que se basa la norma de vida de la
OFS.
21. El Ministro
de la Fraternidad debe ocupar una sede adecuada, para recibir la profesión; en
el presbiterio deben disponerse asientos para los que van a profesar, de tal
mancra que la ceremionia litúrgica pueda ser fácilmente vista por los fieles.
22. Prepárense
todas las cosas necesarias para la celebración eucarística y el rito de la
profesión.
Rito de entrada
23. Reunido el pueblo y la comunidad de los
hermanos, bien dispuestas todas las cosas, mientras el sacerdote se acerca al
altar, se canta el introito de la misa. Los que han de profesar se situan en
los asientos reservados para ellos. Y comienza la misa.
24. Después del
saludo del celebrante, un hermano de la OFS hace la monición con éstas o
parecidas palabras:
Nos reunimos en fraternidad para
participar en el sacrificio eucarístico.
En esta
celebración eucarística, los hermanos N.N (dice los nombres de cada uno). van.a
profesar la vida evangélica en la Orden Franciscana Seglar.
Hoy tenemos un
motivo nuevo de agradecimiento al Padre por Cristo, a saber: el don que ha
concedido a estos hermanos llamándoles a vivir el espíritu de las
Bienaventuranzas en medio del mundo y el don que nos hace agregando nuevos
miembros a la Fraternidad.
Llamados al
seguimiento de Cristo, que se ofreció al Padre como hostia viva para la vida
del mundo, os invitamos con insistencia, especialmente hoy, a unir nuestra
oblación con la de Cristo.
25. Prosigue la misa en la forma acostumbrada. Pero, el acto penitencial puede hacerse con
más amplitud, para excitar más el espíritu de penitencia.
Liturgia de la palabra
26. En la
liturgia de la Palabra todo se hace como de ordinario, sin embargo:
a)
Las lecturas se pueden tomar de la misa del día o de los
textos propuestos en el apéndice nn. 1‑24.
b)
Puede omitirse el Credo.
Compromiso de vida evangélica o
profesión
Solicitud
27. Leído el evangelio, el celebrante y el
pueblo se sientan; mientras, los que van a profesar permanecen de pie.
Entonces, el
Ministro de la Fraternidad invita a los hermanos que van a profesar a que se
acerquen y manifiesten públicameme su voluntad.
Acérquense los hermanos que van a
profesar. Hermanos, ¿Qué piden?
Los candidatos
pueden manifestar su voluntad individualmente y con palabras propias. La
solicitud puede hacerse con estas o parecicias palabras:
Pedimos ser admitidos a la profesión de la Regla de la
Orden Franciscana Seglar. La experiencia obtenida durante el tiempo de
formación nos ha confirmado en la convicción de que Dios nos llama a vivir el
evangelio siguiendo las huellas de San Francisco de Asís.
Ministro:
La Fraternidad recibe vuestra
petición y se une a vuestra oración, para que el
Espíritu Santo confirme en vosotros
la obra que él mismo comenzó.
Homilía o exhortación
28. Ahora se
sientan los que van a profesar y se pronuncia la homilía, que servirá para
ilustrarles tanto las lecturas bíblicas como las consecuencias teológicas del
compromiso de vida evangélica.
Interrogatorio
29. Terminada la
homilía, son llamados los que van a profesar.
El celebrante les interroga, con
estas o parecidas palabras:
Celebrante:
Queridos hermanos: Pregunto a
ustedes, ante la Fraternidad reunida aquí con otros hermanos en Cristo, ¿Quieren
abrazar la forma de vida evangélica, que está inspirada en los ejemplos y
enseñanzas de Francisco de Asís, y se contiene en la Regla de la Orden
Franciscana Seglar?
Todos los que van a profesar responden:
Sí, quiero.
Celebrante:
Llamados a dar testimonio del
Reino de Dios y a edificar un mundo más fraterno y evangélico, junto con los
hombres de buena voluntad ¿Quieren ser fieles a esta vocación y al espíritu de
servicio propio de los Franciscanos Seglares?
Los que van a profesar:
Sí, quiero.
Celebrante:
Constituidos, por el bautismo,
miembros del Pueblo de Dios, fortalecidos en la confirmación por el don
renovado del Espíritu Santo, para ser los testigos de Cristo con la vida y las
palabras ¿quieren servir más fielmente a la Iglesia y entregarse a su
edificación constante y su misión entre los hombres?
Los que van a profesar:
Sí, quiero.
El Ministro de la Fraternidad:
La Fraternidad local, es signo
visible de la Iglesia, que es comunidad de fe y caridad. Ustedes se comprometen,
junto con todos los hermanos, a colaborar para que la Fraternidad sea
genuinamente eclesial y una comunidad franciscana viva.
Petición
de la gracia divina
30. Luego, el
celebrante pide la ayuda divina, diciendo:
Oremos
Todos oran en silencio durante algún tiempo. Luego:
Te rogamos,
Señor, que mires a éstos tus siervos
e infundas en sus corazones el
Espíritu de tu amor,
para que, con tu gracia,
puedan mantener el compromiso de
vida evangélica.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Todos:
Amén.
Profesión o compromiso de vida evangélica
31. Acabada la
oración, dos hermanos ya profesos, colocados de pie al lado del Ministro de la
Fraternidad, actúan como testigos especiales. Cada uno de los que van a
profesar se acerca al Ministro y ante él lee la fórmula de la profesión:
Yo, N.N., habiendo
recibido esta gracia de Dios,
renuevo las promesas del bautismo
y me consagro al servicio de su Reino.
Por tanto, prometo vivir el
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo
en la Orden Franciscana Seglar,
observando la Regla según mi
estado laical
(o en mi estado de
sacerdote diocesano)
todo el tiempo de mi vida (o
por un año).
La gracia del Espíritu Santo, la
intercesión de la Bienaventurada Virgen María
y de San Francisco
y la comunión fraterna
me asistan siempre para conseguir
la perfección de la caridad cristiana.
32. Terminada la
fórmula, el Ministro de la Fraternidad añade:
Demos gracias a Dios.
Como Ministro te recibo en esta
Fraternidad de la Orden Franciscana Seglar.
Tu incorporación a ella es motivo de
alegría y esperanza para todos los hermanos.
33. Pronunciada
la profesión por todos los candidatos y recibida por el Ministro, el celebrante
se dirige a ellos con éstas o parecidas palabras:
En nombre de la Iglesia, yo
confirmo este compromiso. El mismo Seráfico Padre los exhorta con estas
palabras de su Testamento: «Si guardan estas cosas, serán colmados en la tierra
de la bendición de su amado Hijo, con el santísimo Espíritu Paráclito y con
todas las virtudes de los cielos y con todos los santos».
34. Se impone la
Tau a los Neo Profesos. Reciben su Patente de Profesión.
Conclusión del rito de la
profesìón o compromiso de vida evangélica.
35. Concluidas
las ceremonias, los hermanos presentes manifiestan su alegría con algún signo de paz y felicitación. Entretanto se canta algo apropiado.
36. El rito concluye con la oración
universal de los fieles.
Liturgia eucaristica
37. Durante el
canto de ofertorio, algunos hermanos neoprofesos ofrecen oportunamente el pan,
el vino y el agua para el sacrifìcio eucarístico.
38. La comunión
eucarística puede hacerse bajo las dos especies.
39. Al final de
la misa puede impartirse la bendición solemne «para el año» que ocupa el primer
lugar en el nuevo misal romano, es decir, la de nuestro Padre San Francisco,
tal como se halla al final del Capítulo I. n. 18.
«El Señor les
bendiga y les guarde;
les mire con
amor y tenga misericordia de ustedes.
Vuelva hacia
ustedes Su rostro y les conceda Su paz.
El Señor les
bendiga, en el nombre del Padre,
del Hijo, y
del Espíritu Santo. Amén.»
LECTURAS FRANCISCANAS
Exhortación a los hermanos y hermanas a penitencia. Escritos.
BAC. 1985.
Carta a todos los fieles (2a
redacción) nn. 22‑27, pág. 56.
Hermanos:
Debemos confesar todos nuestros pecados al sacerdote; y recibamos de él el
cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristro. Quien no come su carne y bebe
su sangre no puede entrar en el Reino de Dios. Pero, cómalo y bébalo
dignamente, porque quien lo recibe indignamente, come y bebe su propia
sentencia no reconociendo el cuerpo del Señor, es decir, sin discernirlo.
Hagamos
además, frutos dignos de penitencia.
Y amemos a
nuestros prójimos como a nosotros mismos. Y si alguno no quiere amarlos como a
sí mismo, al menos no les haga mal, sino hágalos bien.
Son palabras de nuestro Padre San
Francisco.
Carta a todos los fieles (1a
redacción) nn. 1‑10, págs. 52‑53.
Hermanos:
Todos aquellos que aman al Señor con todo el corazón, con toda el alma y la
mente y con sus fuerzas, y a sus prójimos como a sí mismos, y aborrecen sus
cuerpos con sus vicios y pecados; y reciben el cuerpo y la sangre de nuestro
Señor Jesucristo; y hacen frutos dignos de penitencia; ¡oh, cuán dichosos y
benditos son los hombres y mujeres que practican estas cosas y perseveran en
ellas!
Porque se
posará sobre ellos el Espíritu del Señor y hará en ellos habitación y morada; y
son hijos del Padre celestial, cuyas obras realizan; y son esposos, hermanos y
madres de nuestro Señor Jesucristo.
Somos esposos
cuando el alma fiel se une, por el Espíritu Santo, a nuestro Señor Jesucristo.
Le somos hermanos cuando cumplimos la voluntad del Padre, que está en los
cielos. Madres, cuando lo llevamos en el corazoón y en nuestro cuerpo por el
amor divino y por una conciencia pura y sincera y lo damos a la luz para el
ejemplo de otros.
En alabanza de Cristo y de su
siervo Francisco.
Amén.

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