San Francisco es llevado al cielo por dos angeles

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San Francisco de Asís llevado al cielo por dos ángeles. Italia, siglo XVII. Madera tallada y policromada con relicario que contiene una reliquia *ex ossibus*.

Esta notable escultura italiana del siglo XVII combina la iconografía devocional con la función íntima de un relicario. Tallado en madera policromada y montado sobre una base octogonal, el conjunto representa a San Francisco de Asís siendo elevado hacia el cielo por dos ángeles. El santo aparece con los brazos extendidos en actitud de apertura y entrega, mientras su tosco hábito franciscano se agita debido al movimiento de su ascensión. En su pecho se encuentra un pequeño compartimento relicario circular, protegido por un cristal, que contiene lo que la descripción original identifica como una reliquia *ex ossibus*: un fragmento óseo que se cree pertenece al propio San Francisco. Así, la escultura no se limita a representar al santo, sino que incorpora una reliquia física asociada a él, estableciendo un contacto directo entre el objeto y la figura sagrada que representa. Continua leyendo, después de la publicidad


Su inusual composición resulta especialmente fascinante. Francisco no aparece en ninguna de las escenas más conocidas de su vida, como la estigmatización en La Verna, la predicación a los pájaros o el abrazo a Cristo crucificado. En su lugar, dos ángeles lo sostienen desde abajo, como si lo acompañaran hacia el reino celestial. Sus gestos ascendentes, sus alas desplegadas y sus posturas dinámicas crean una sensación de movimiento poco común en una estatua devocional destinada a ser contemplada frontalmente. Francisco, por el contrario, mantiene una serenidad extraordinaria. Con los brazos abiertos hacia el cielo y el rostro vuelto hacia lo alto, el movimiento de su hábito sugiere que su cuerpo terrenal está siendo elevado hacia la gloria a la que consagró toda su vida. Por tanto, la composición puede interpretarse en relación con la exaltación o glorificación celestial de San Francisco, más que como una representación literal del momento en que recibió los estigmas. Continua leyendo, después de la publicidad

Crucifijo Italiano, disponible en 3 tamaños

Sin embargo, el detalle más extraordinario de la escultura es el pequeño relicario incrustado directamente en el pecho de Francisco. Esta *theca*, o compartimento protegido para reliquias, transforma la imagen en algo más que una simple representación. Mientras que la figura tallada y policromada ofrece una imagen idealizada del santo, la reliquia tenía como fin establecer un vínculo tangible con su cuerpo terrenal. La expresión latina *ex ossibus* —«de los huesos»— indica una reliquia de primera clase, es decir, una parte física del cuerpo del santo. Aunque la descripción de la subasta identifica así el contenido, no es posible determinar de forma independiente la autenticidad o la procedencia de la reliquia a partir de la información disponible. No obstante, su disposición resulta profundamente significativa: los restos físicos de Francisco se encuentran en el interior de una imagen que lo representa siendo llevado al cielo, uniendo así el cuerpo terrenal del santo con su glorificación celestial en un único objeto devocional. Continua leyendo, después de la publicidad

Tau Pax et Bonum con madera de olivo 

También cabe destacar a los propios ángeles. Sus rostros juveniles, sus alas de rico modelado, sus vestiduras de colores vivos y sus posturas dinámicas pertenecen al lenguaje visual del Barroco, en el que los seres sobrenaturales aparecen a menudo como participantes activos en lugar de como símbolos celestiales distantes. Sus manos sostienen a Francisco por debajo de los brazos y del hábito, creando una sensación de elevación casi física. El contraste entre su movimiento vivaz y la expresión serena de Francisco refuerza la idea de que el santo no lucha contra la muerte o la existencia terrenal, sino que se entrega voluntariamente a Dios. La policromía conservada —en particular los tonos apagados de rojo, verde y encarnado— habría conferido originalmente al grupo una presencia vívida dentro de una iglesia o un entorno devocional. Continua leyendo, después de la publicidad

Rosario Italiano hecho con medallas de San Benito, y Cruz de San Damián

La relación entre imagen y reliquia hace que esta obra sea especialmente significativa en el ámbito de la devoción franciscana. El cristianismo medieval y barroco recurría con frecuencia a los relicarios para hacer que los santos estuvieran físicamente presentes ante los fieles; sin embargo, en este caso, el relicario se ha integrado directamente en el cuerpo del santo. Se invita así al espectador a contemplar simultáneamente una imagen de Francisco y a venerar un fragmento material vinculado a él. Es un magnífico ejemplo de cómo el arte franciscano lograba conjugar teología, escultura, devoción y el culto tangible a las reliquias en un solo objeto. 

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