Devocion 7 domingos San Jose

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LA PIADOSA DEVOCIÓN DE LOS SIETE DOMINGOS

EN HONOR DE LOS DOLORES Y GOZOS DEL GLORIOSO PATRIARCA SAN JOSÉ

El domingo 1 de febrero de 2026 da inicio la piadosa y antigua Devoción de los Siete Domingos en honor a San José, una práctica profundamente arraigada en la tradición de la Iglesia, y de manera especial en la familia franciscana.

En el año 2026, la Solemnidad de San José (19 de marzo) caerá en jueves, por lo que los siete domingos previos se distribuyen de la siguiente manera:

01 de febrero – Primer Domingo

08 de febrero – Segundo Domingo

15 de febrero – Tercer Domingo

22 de febrero – Cuarto Domingo

01 de marzo – Quinto Domingo

08 de marzo – Sexto Domingo

15 de marzo – Séptimo Domingo

Esta forma de contar los siete domingos es litúrgicamente correcta y tradicional, aunque conviene recordar que la Iglesia no impone una fecha estricta para comenzar esta devoción: puede practicarse en cualquier momento del año, y no únicamente antes del 19 de marzo. Continua leyendo después de la publicidad

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ORIGEN Y CARÁCTER DE LA DEVOCIÓN

Entre las múltiples expresiones de piedad dedicadas al Santo Patriarca, destaca de modo especial la Devoción de los Siete Dolores y Siete Gozos de San José, tanto por su antigüedad como por su amplia difusión, particularmente en ambientes franciscanos.

El origen de esta devoción se sitúa en el siglo XVI, dentro del contexto espiritual de la Orden Franciscana, y es atribuida tradicionalmente a Fray Juan de Fano (1469–1539), religioso franciscano vinculado a la reforma que daría origen a la rama de los Frailes Menores Capuchinos.

Las fuentes devocionales franciscanas relatan que Fray Juan de Fano transmitió una tradición piadosa sobre una intervención providencial de San José en favor de dos frailes que naufragaron durante un viaje marítimo. Este relato, de carácter hagiográfico y edificante, no pretende ser una crónica histórica en sentido crítico, sino una narración espiritual, típica de la literatura devocional de los siglos XV y XVI, cuyo fin era fortalecer la confianza en la intercesión del santo.

LA TRADICIÓN DEL NAUFRAGIO (ACLARACIÓN NECESARIA)

Según esta tradición, dos Frailes Menores, tras sobrevivir a un naufragio, se encomendaron con gran fe a San José y fueron finalmente conducidos a tierra firme por la providencia divina. Posteriormente, reconocieron en este auxilio la intercesión del glorioso Patriarca.

Es importante subrayar que la Iglesia no exige creer este relato de manera literal, ni lo presenta como un hecho históricamente verificable. Sin embargo, sí ha acogido y aprobado la devoción que nació de esta tradición, reconociendo su valor espiritual y catequético.

De acuerdo con estas fuentes, la meditación diaria de siete Padrenuestros y siete Avemarías, en memoria de los siete dolores y siete gozos de San José, fue recomendada como una práctica piadosa orientada a crecer en la confianza filial y en la imitación de las virtudes del santo.

APROBACIÓN ECLESIAL Y DIFUSIÓN

La Devoción de los Siete Dolores y Gozos de San José fue ampliamente promovida en la Iglesia y enriquecida con indulgencias por varios Pontífices, entre ellos Pío VII, Gregorio XVI y Pío IX, grandes impulsores del culto josefino.

Si bien la disciplina de las indulgencias fue reorganizada tras el Concilio Vaticano II, la legitimidad y recomendación de esta devoción permanecen intactas, y continúa siendo practicada con fruto espiritual hasta nuestros días.

Tradicionalmente, esta devoción se realiza:

durante siete domingos consecutivos antes de la fiesta de San José,

o bien en cualquier otro momento del año, según la devoción personal de los fieles.

ORACIÓN TRADICIONAL

V/. ¡Oh San José, Padre putativo de Nuestro Señor Jesucristo y verdadero esposo de la Virgen María, rogad por nosotros!

V/. Ruega por nosotros, San José.

R/. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Oración:

Oh Dios, que por inefable providencia os dignasteis elegir al bienaventurado José como esposo de vuestra Santísima Madre, os suplicamos nos concedáis que merezcamos tener en los cielos por intercesor a quien veneramos en la tierra.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

FUENTES DEVOCIONALES

Esta tradición se encuentra recogida en diversos devocionarios y obras franciscanas, entre ellas:

Manual de Preces – Devocionario, Venerable Orden Tercera de San Francisco, R. P. Clemente de Tulcán, Editorial Tirso de Molina, Quito, 1959.

P. Juan R. de Legísima & P. Gaspar Calvo Moralejo, Madrid, 1972.

Texto digitalizado y adaptado a partir de fuentes devocionales franciscanas por el Hno. Félix Becerra, O.F.S. (2020).

Comentario final. Esta devoción, profundamente franciscana y eclesial, no se apoya en promesas extraordinarias ni en revelaciones obligatorias, sino en una meditación evangélica de la vida de San José, contemplada a la luz del dolor y del gozo, del silencio y de la fidelidad confiada.

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